Páginas

"No por ser muchos descubriréis la verdad, ni ahogaréis la razón porque gritéis unidos"

Rabindranath Tagore
Mostrando entradas con la etiqueta A veces llegan cartas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta A veces llegan cartas. Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de junio de 2012

Carta a ti, que ahora te indignas


Esta carta no está destinada a aquellos que, como es mi caso, llevamos muchos años indignados con la situación social, política y económica de este país. Está dirigida a ti, que de pronto parece que has caído del guindo y has visto la luz. Ha tenido que azotarnos una crisis terrorífica para que abras los ojos y te des cuenta de la realidad con la que llevas varios lustros conviviendo, pero que por inconsciencia o comodidad has preferido ignorar.


viernes, 18 de noviembre de 2011

Carta al señor Anguita

No siempre he estado de acuerdo con usted. Cuando estaba en la política activa, había cosas con las que me identificaba y otras con las que no, me resultaba imposible. Me gustaban, eso sí, sus maneras tranquilas y habitualmente correctas. Era agradable oírle, aunque no coincidiese con su criterio en muchos temas, por su forma suave de explicar las cosas, sin gritos, sin exabruptos, sin insultos, sin amenazas apocalípticas. Todo aquello queda muy lejos de lo de hoy.
No milito en ningún partido, nunca lo he hecho, ni siquiera simpatizo con uno en concreto. Me gusta escuchar las declaraciones de los políticos de las distintas tendencias y luego contrastar, con el paso del tiempo, la consistencia de lo que dijeron. Ahora, gracias a internet es muy fácil hacerlo. ¡Qué poquitos se salvan! La desmemoria y la desvergüenza caminan de la mano en el panorama político español.

Una de las cualidades que más valoro en las personas es la coherencia, la armonía entre lo que dicen y lo que hacen. Aquellas personas que viven en consecuencia con lo que predican tienen mi admiración, aunque no comparta sus ideas. Y eso es algo que resulta difícil de encontrar. Muchos de los que se dicen de izquierdas, son un claro ejemplo de incoherencia. No hay más que otear el horizonte público.

domingo, 30 de octubre de 2011

Carta al señor Rodríguez Zapatero

Señor Presidente, porque aún es usted presidente de mi país. Le escribo esta carta no para reprochar su gestión política, económica, internacional, etc., que motivos tengo de sobra, no. Lo que me gustaría expresar es la total decepción que como persona usted me ha causado. Sí, como persona. Sé que es político y como tal su aspiración máxima es mantenerse a toda costa en el poder; sé que está convencido de ser el mejor estadista que han visto los siglos, sé que piensa que no hemos sabido entender su visión pacifista (!!!???) del mundo. Pero, aunque le parezca increíble, no todos compartimos su forma de ver las cosas, sus ideas y sus conceptos vitales. Yo estoy segura de que ha intentado hacer cosas en beneficio de la sociedad, no lo dudo, aunque habría sido mejor que hubiese gestionado recursos de forma coherente en vez de actuar como si el dinero del estado fuese su monedero particular del que podía disponer a su antojo, sin pensar que no era una bolsa mágica que, a medida que usted sacaba a manos llenas, se rellenaba sola. Pero ese es otro tema.


Me ha decepcionado como persona porque, con sus maneras aparentemente suaves, disfrazadas de ese “buen rollito”, y eso que usted denomina “talante”, que quiero entender que quiere decir buen talante, pero no estoy del todo segura, usted se ha dedicado a enfrentar, soliviantar ánimos, a azuzar fantasmas pasados, ha querido reescribir una historia que no puede cambiarse porque ya está escrita, aunque usted sea incapaz de aceptar su contenido. Porque con esa sonrisa congelada perennemente en su rostro, falta a quien no piensa como usted, condena al que no comparte sus opiniones, y todo ello ¿por qué? ¿por un puñado de votos? ¿por satisfacer su ego?