En esta época que vivimos, la cantidad de información que recibimos a veces sobrepasa la tasa permitida para que no se obnubile mi entendimiento. La sobredosis de Urdangarín ha sido sustituida por la de Garzón. Y me pasa que, tantos datos y tantas opiniones, hacen que “los árboles no dejen ver el bosque” y casi olvido la causa real por la que se le está juzgando perdida en un mar de comentarios que, como las ondas en el agua, a medida que se alejan de su centro, van difuminándose.
Bien mirado, no tendría que mayor relevancia el caso, si no se tratase de quien se trata. Teóricamente se juzga a un juez que ha hecho un uso indebido de una ley. El juicio debería servir para dilucidar si esto ha sido así o no. Simplemente eso.






